lunes, 23 de abril de 2012

Ver para creer.

Mi pregunta ¿Qué esperamos ver?, si tememos tanto a la verdad. Como podemos creer que aceptaremos lo que se nos revele a nuestros ojos, somos esclavos de lo que preferimos saber. Es más fácil sentirnos conectados con las mentiras que nos decimos para poder dormir de noche, que con las verdades que se escabullen entre las sombras pugnando por salir a la luz.

Vivimos en un frasco, hecho de nuestros miedos, cerrado por nuestra ignorancia y tapado con el pegamento de la necedad que nos convierte en seres necesitados de explicaciones simples que den sentido a una vida que carece de significado.

Por que nunca encontraremos la satisfacción en las murallas de una casona, ni detrás del volante de un coche ultimo modelo, el sentido de la vida no se ve en el estado de tú cuenta bancaria. Es sólo un vicio, sin fondo ni sentido que se apodera del espíritu del hombre insignificante que vive su vida según lo que posee y no según quien es. ¿Por qué un hombre está dispuesto a arruinar a cientos de miles de personas por agregar unos ceros a su cuenta bancaria? 
Que le puede reportar unos cientos más, que satisfacción puede traer comprar una nueva isla cuando el mundo en el que vive se cae a pedazos. Que consuelo puede traer en la noche unas sabanas de seda sabiendo que por él o ella miles de personas no comieron esa noche. 

Y aún que las pesadillas no dominen sus sueños, que podrá señalar al final de sus días y decir esto fui yo. Si la vida sólo consta de poco más de 7 décadas para quien tiene la suerte de vivirías, que significa acumular cuando no habrá disfrutado ni la mitad de lo que tiene, cuando no ha salvado, ayudado, mejorado a nada ni a nadie.

¿Qué es una cuantiosa fortuna? Si no, un cumulo de sueños rotos de terceros, que juntos y en tú poder no significan nada.

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