lunes, 16 de abril de 2012

¿Qué sería del hombre si no envejeciera?


Cómo sería un mundo de gente eternamente joven, sin enfermedad, sin decrepitud. Encontraríamos razones por las que pelearnos, ¿Qué males le achacaríamos al maligno en las tinieblas?
¿De qué forma nos dominarían los poderosos? ¿Cuáles serian las promesas intercambiadas entre los amantes?, A mí ver estaríamos en un mundo igual pero diferente, con preocupaciones por doquier, con jóvenes de almas viejas y cansadas, y no por lo hecho si no por lo visto.
Los hombres envejecen en un tris durante la guerra, así también cuando no se ocupan de nada salvo de la contemplación de si mismos.
La vejez tiene su razón, su motivo de ser se encuentra en la misma naturaleza, los cambios son necesarios para el crecimiento, permanecer en el mismo estado es signo de algo condenado al fracaso, ¿Qué impulsa al hombre a la actividad si no la conciencia de su inminente decrepitud?
La condena del hombre son los años, como bien lo dijo en su época William Shakespiare " .... Y esta es la reflexión que a la desgracia da tan larga vida; pues si no ¿quién querría tolerar los latigazos y burlas del tiempo, la opresión del tirano..."
Aún así somos corredores incansables, buscando alcanzar una meta antes de iniciar la despedida, se nos concedió tanto tiempo para no centrarnos en el tic-tac del reloj, para perseguir sueños y cambiarlos una y otra vez si es necesario, pero nuestro gran defecto es que sólo nos permitimos una carrera a la cima; limitados, imperfectos, descuidados, necios desperdiciamos el tiempo, nos damos por vencidos al primer embate del destino.

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