"La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, mientras que la imaginación rodea el mundo" A. Einstein
Hace poco más de 90 años un hombre extremadamente sabio escribió que la esclavitud es una forma de vida a la que el hombre se encadena y en la cual su existencia no es más que un misero caminar de grilletes auto-impuestos.
Khalil Gibran nos dijo con duras palabras lo que pensaba del hombre y de su eterna búsqueda por la esclavitud. Exacto decimos vivir buscando la libertad pero no es así, sufrimos más cuando nuestros ídolos y creencias son puestas a prueba que cuando vemos perecer a cientos de personas. Preferimos vivir presos de nuestros miedos antes que observarlos a la cara. No creemos en nada y por eso nos aferramos a las ideas más absurdas y cuadradas, una vez alguien dijo que: "Aquel que en nada cree es el primero en convertirse en un fanático". Tristemente esa misma persona en nada creía y en eso se convirtió en un fanático de una religión en la que en el fondo no cree, pero prefiere ahogarse en las mentiras antes de tener que vivir sin un refugio al vacío que habita en su corazón.
La verdad se encuentra en las explicaciones más sencillas, al igual que la libertad mora en los actos más simples. Difícil es crear una ficción en tú mente llena de misticismo religioso ferviente que te impida pensar y que absorba tus sentidos, tú fuerza y tú voluntad. Difícil es vivir bajo el yugo del amo, con miedo y dolor.
La libertad es una forma de vida que nos obliga a tomar elecciones en lugar de dejar que otros seleccionen los caminos que hemos de recorrer.
Mi única conclusión y la única regla que rige mis pasos es el aprendizaje, para mí la vida se centre en este concepto, y gracias a él me explico todo lo que sucede. Todo tiene una enseñanza, no existe misterio en ello, querer ver las cosas como desconocidas e imposibles de descifrar es la manifestación del peor miedo que aqueja al hombre "El Pensamiento Racional", debemos ver al mundo tal cual es, no existen oscuros caminos que no puedan ser iluminados, ni metas imposibles de alcanzar. Los mejores maestros de la vida no son ni las buenas cosas que llegan a pasarnos ni aquellos que son amables con nosotros salvo que sean precedidos por el dolor, la pena y la necesidad.
Estamos aquí para aprender; a ser mejores, a vivir sin ataduras, a sonreír a los día de lluvia, a soportar estoicamente los males, a sobrevivir al mal que existe en nosotros, a ser libres y a desear la buena fortuna a todos incluso a nuestros enemigos. Ser libre es vivir y pensar libremente, sin ser esclavos del odio, la religión, el miedo o el dinero.
sábado, 28 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Ver para creer.
Mi pregunta ¿Qué esperamos ver?, si tememos tanto a la verdad. Como podemos creer que aceptaremos lo que se nos revele a nuestros ojos, somos esclavos de lo que preferimos saber. Es más fácil sentirnos conectados con las mentiras que nos decimos para poder dormir de noche, que con las verdades que se escabullen entre las sombras pugnando por salir a la luz.
Vivimos en un frasco, hecho de nuestros miedos, cerrado por nuestra ignorancia y tapado con el pegamento de la necedad que nos convierte en seres necesitados de explicaciones simples que den sentido a una vida que carece de significado.
Por que nunca encontraremos la satisfacción en las murallas de una casona, ni detrás del volante de un coche ultimo modelo, el sentido de la vida no se ve en el estado de tú cuenta bancaria. Es sólo un vicio, sin fondo ni sentido que se apodera del espíritu del hombre insignificante que vive su vida según lo que posee y no según quien es. ¿Por qué un hombre está dispuesto a arruinar a cientos de miles de personas por agregar unos ceros a su cuenta bancaria?
Que le puede reportar unos cientos más, que satisfacción puede traer comprar una nueva isla cuando el mundo en el que vive se cae a pedazos. Que consuelo puede traer en la noche unas sabanas de seda sabiendo que por él o ella miles de personas no comieron esa noche.
Y aún que las pesadillas no dominen sus sueños, que podrá señalar al final de sus días y decir esto fui yo. Si la vida sólo consta de poco más de 7 décadas para quien tiene la suerte de vivirías, que significa acumular cuando no habrá disfrutado ni la mitad de lo que tiene, cuando no ha salvado, ayudado, mejorado a nada ni a nadie.
¿Qué es una cuantiosa fortuna? Si no, un cumulo de sueños rotos de terceros, que juntos y en tú poder no significan nada.
lunes, 16 de abril de 2012
¿Qué sería del hombre si no envejeciera?
Cómo sería un mundo de gente eternamente joven, sin enfermedad, sin decrepitud. Encontraríamos razones por las que pelearnos, ¿Qué males le achacaríamos al maligno en las tinieblas?
¿De qué forma nos dominarían los poderosos? ¿Cuáles serian las promesas intercambiadas entre los amantes?, A mí ver estaríamos en un mundo igual pero diferente, con preocupaciones por doquier, con jóvenes de almas viejas y cansadas, y no por lo hecho si no por lo visto.
Los hombres envejecen en un tris durante la guerra, así también cuando no se ocupan de nada salvo de la contemplación de si mismos.
La vejez tiene su razón, su motivo de ser se encuentra en la misma naturaleza, los cambios son necesarios para el crecimiento, permanecer en el mismo estado es signo de algo condenado al fracaso, ¿Qué impulsa al hombre a la actividad si no la conciencia de su inminente decrepitud?
La condena del hombre son los años, como bien lo dijo en su época William Shakespiare " .... Y esta es la reflexión que a la desgracia da tan larga vida; pues si no ¿quién querría tolerar los latigazos y burlas del tiempo, la opresión del tirano..."
Aún así somos corredores incansables, buscando alcanzar una meta antes de iniciar la despedida, se nos concedió tanto tiempo para no centrarnos en el tic-tac del reloj, para perseguir sueños y cambiarlos una y otra vez si es necesario, pero nuestro gran defecto es que sólo nos permitimos una carrera a la cima; limitados, imperfectos, descuidados, necios desperdiciamos el tiempo, nos damos por vencidos al primer embate del destino.
Mundos
Vivimos cegados por los deseos mundanales, queremos un mejor auto, un mejor celular... Nada de eso significa algo, todos son objetos, ninguno te hace real o significativo. Las palabras, la gente que pones en movimiento, las lecciones aprendidas, eso se queda, es parte de ti y no se pierde ni con la muerte del ser.
El necio es como una roca, inerte, incapaz de trasladarse.
El religioso es una ola predecible, constante, dañino para con la costa, su llegada es esperada y destructiva, arranca de tajo una hermosa obra por considerarla diminuta en comparación de su gran magnificencia.
El cobarde es un saco de arena, prisionero de su mente, fácil de trasladar y doblar, contenido e insignificante.
El ambicioso no tiene nada pues sólo quiere lo material y nunca se sacia, las ambiciones son buenas pero ellas implican pelea, esfuerzo, sacrificio, el ambicioso no aspira a ser un mártir de sus deseos, lo quiere todo y lo quiere ahora.
Nuestros políticos poseen cada una de estas características, son elegidos para perpetuar el Status Quo de opresor y oprimidos, pero en su gran poder no son más que niños malcriados y golosos, incapaces de sobreponerse al daño que ellos mismos generan, viven en el mundo que crearon y por eso lo merecen.
El mundo de las buenas personas es muy diferente y aunque en verdad no se encuentra separado del mismo mundo al que pertenecen las lagartijas que lo desean todo. Es como las dos caras de la moneda que si bien habitan el mismo cuerpo nunca observan el mismo lado.
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