"De todas las actividades humanas, la de gobernar a los
semejantes, aun siendo la más envidiada, es la más decepcionante, porque nunca
tiene fin y no permite al espíritu reposo alguno. El panadero que ha sacado su
hornada, el leñador ante la encina abatida, el juez que acaba de ordenar un
arresto, el arquitecto que ve poner un remate a un edificio, el pintor una vez
terminado su cuadro, pueden, al menos por una noche, gozar de esa tranquilidad
relativa que produce el esfuerzo terminado. El gobernante, jamás. Apenas puede
allanarse una dificultad política cuando otra, en gestación mientras se
solucionaba la primera, exige atención inmediata. El general vencedor se
beneficia largamente de los honores de su victoria; pero el gobernante ha de
afrontar la nueva situación creada por esa misma victoria. Ningún problema
puede quedar si solución durante mucho tiempo, porque el que hoy parece
secundario, adquirirá mañana trágica importancia. " Maurice Druon
Gobernar es una fatiga que requiere de personas recias, capaces y dispuestas a entregarlo todo, entonces no nos extrañe la ineptitud de los gobernantes que se eligen por votación de quienes no pueden comprender los retos y complejidades que entraña dicha labor. Mejor sería votar por mimos y arlequines que por los payasos de rodeo que nos dan a elegir.
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