¡Hoy ya soy un adulto!, y a la vez, creo más bien que estoy en la
terrible transición entre joven irresponsable y adulto independiente, pero ¿Que
significa en verdad todo esto para mí?, ¿Por qué recuerdo con más anhelo el
pasado?, me siento grande, mas sino embargo no soy libre. Tiempo antes soñé con
esta etapa y sinceramente dista mucho de lo que en ese momento creí, y a su vez
cuando me fui acercando nunca la vi tan próxima, hasta el momento en que me
encontré en ella, no soy más que una niño, pero no me siento como tal, mis
acciones no corresponden a los infantiles anhelos de mi corazón, mientras mi
alegría juvenil se siente cubierta por una espesa capa de responsabilidad mi
mente llama a la seriedad pero mi espíritu y ser desean el juego, es una etapa
de ser y no estar; nos movemos, hablamos, caminamos y vemos por encima del
hombro, pero en el fondo somos
inseguros, cabizbajos y pensativos…
Mantenemos nuestra distancia pero estamos tan ligados a la vida futura,
que no podemos olvidarla, la bendita ignorancia de la niñez, las fantasías
infantiles son cuentos en un rincón abandonados en el corazón donde se guardan
las esperanzas pasajeras. Creemos en un porvenir, más sin embargo lo
desconocemos, somos capaces, razonamos y a la vez tiemblan nuestras manos,
dudamos como criaturas asustadizas pero también disfrazamos nuestros temores
pues ahora los comprendemos con mayor claridad, empezamos una etapa de fuerte
convicción y brillantes expectativas.
Como jóvenes oímos música a todo volumen, queremos llegar tarde a casa,
somos habladores que nos escondemos detrás de majaderías que hacen constar
nuestra aun latente inmadurez nos sentimos capases de criticar y de reprochar
al adulto, mientras nos envolvemos en un manto de dignidad y madures fingida
delante de nuestros padres al intentar conseguir ese permiso que anhelamos,
somos duros e intransigentes al inconformarnos con las reglas de la casa, y
parcos al reconocer que esa molestia pasa a segundo término cuando nos conviene.
Pretendemos ser independientes entre nosotros y nos creemos pájaros sin prestar
atención a la jaula que nos rodea, unas son de hierro otras de oro y unas pocas
de plata pero al final ninguna podrá existir por siempre algún día todas se
desvanecerán y comenzará la etapa más temida, pavorosa, soñada y deseada de
todo joven, nos convertiremos en eso a lo que con tanto esfuerzo combatimos, seremos adultos.
Adultos que tendrán que echar a volar esas alas que parecían
eternamente atadas a nuestros captores, como solíamos llamarles, está época nos
devela ciertas realidades, como tormentas que perturban nuestro corazón,
implacables vientos y arrasadores mares que se llevan todos esos idealismos
preparatorianos, así descubrimos en los captores unos protectores, en la jaula
un hogar seguro y en la bella libertad una retadora y peligrosa realidad llena
de piedras y peligros inusitados, en los injustos castigos vemos auténticos
instructivos para la verdadera vida, en fin habremos descubierto que esa tan
ansiada autonomía que prometía liberarlos es una carcelera aún más celosa y
posesiva que ninguna otra que antes hayamos conocido. Lo deseamos y como todos
los deseos éste se volverá en nuestra contra, te lo digo joven amigo y me lo
repito a su vez no sabes cuánto odiaremos ese día.
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