viernes, 1 de marzo de 2013

El joven adulto


¡Hoy ya soy un adulto!, y a la vez, creo más bien que estoy en la terrible transición entre joven irresponsable y adulto independiente, pero ¿Que significa en verdad todo esto para mí?, ¿Por qué recuerdo con más anhelo el pasado?, me siento grande, mas sino embargo no soy libre. Tiempo antes soñé con esta etapa y sinceramente dista mucho de lo que en ese momento creí, y a su vez cuando me fui acercando nunca la vi tan próxima, hasta el momento en que me encontré en ella, no soy más que una niño, pero no me siento como tal, mis acciones no corresponden a los infantiles anhelos de mi corazón, mientras mi alegría juvenil se siente cubierta por una espesa capa de responsabilidad mi mente llama a la seriedad pero mi espíritu y ser desean el juego, es una etapa de ser y no estar; nos movemos, hablamos, caminamos y vemos por encima del hombro, pero  en el fondo somos inseguros, cabizbajos y pensativos…

Mantenemos nuestra distancia pero estamos tan ligados a la vida futura, que no podemos olvidarla, la bendita ignorancia de la niñez, las fantasías infantiles son cuentos en un rincón abandonados en el corazón donde se guardan las esperanzas pasajeras. Creemos en un porvenir, más sin embargo lo desconocemos, somos capaces, razonamos y a la vez tiemblan nuestras manos, dudamos como criaturas asustadizas pero también disfrazamos nuestros temores pues ahora los comprendemos con mayor claridad, empezamos una etapa de fuerte convicción y brillantes expectativas.

Como jóvenes oímos música a todo volumen, queremos llegar tarde a casa, somos habladores que nos escondemos detrás de majaderías que hacen constar nuestra aun latente inmadurez nos sentimos capases de criticar y de reprochar al adulto, mientras nos envolvemos en un manto de dignidad y madures fingida delante de nuestros padres al intentar conseguir ese permiso que anhelamos, somos duros e intransigentes al inconformarnos con las reglas de la casa, y parcos al reconocer que esa molestia pasa a segundo término cuando nos conviene. Pretendemos ser independientes entre nosotros y nos creemos pájaros sin prestar atención a la jaula que nos rodea, unas son de hierro otras de oro y unas pocas de plata pero al final ninguna podrá existir por siempre algún día todas se desvanecerán y comenzará la etapa más temida, pavorosa, soñada y deseada de todo joven, nos convertiremos en eso a lo que con tanto esfuerzo combatimos,  seremos adultos.

Adultos que tendrán que echar a volar esas alas que parecían eternamente atadas a nuestros captores, como solíamos llamarles, está época nos devela ciertas realidades, como tormentas que perturban nuestro corazón, implacables vientos y arrasadores mares que se llevan todos esos idealismos preparatorianos, así descubrimos en los captores unos protectores, en la jaula un hogar seguro y en la bella libertad una retadora y peligrosa realidad llena de piedras y peligros inusitados, en los injustos castigos vemos auténticos instructivos para la verdadera vida, en fin habremos descubierto que esa tan ansiada autonomía que prometía liberarlos es una carcelera aún más celosa y posesiva que ninguna otra que antes hayamos conocido. Lo deseamos y como todos los deseos éste se volverá en nuestra contra, te lo digo joven amigo y me lo repito a su vez no sabes cuánto odiaremos ese día.


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